martes, junio 13, 2006

Escojo el amor...



















Ninguna ocasión justifica el odio; ninguna injusticia justifica la amargura. Escojo el amor. Hoy amaré a Dios y todo lo que Dios ama.

Escojo el gozo...

Invitaré a mi Dios a ser el Dios de la circunstancia. Rehusaré la tentación de ser cínico...la herramienta del pensador holgazán. Rehusaré mirar a las personas como algo menos que seres humanos, creados por Dios, y rehusaré ver en los problemas algo menos que una oportunidad de ver a Dios.

Max Lucado - Gracia Para El Momento

domingo, junio 11, 2006

Semillas de Paz

"Siembren ustedes justicia y recojan cosechas de amor. Preparen la tierra para un nuevo cultivo". Oseas 10:12



















¿Deseas ver un milagro? Siembra una palabra de amor profundamente en la vida de una persona. Abónalo con una sonrisa y una oración, y mira lo que pasa.
Un empleado recibe un elogio. Una esposa recibe un ramo de flores. Se hornea unas galletas y se lleva a la puerta del vecino. Se le da un abrazo a una viuda. El empleado de una gasolinera recibe un galardón. Se elogia a un predicador.
Sembrar semillas de paz es como sembrar frijoles. No sabemos por qué surte efecto; solo sabemos que lo surte. Las semillas se siembran, y el humus de la ofensa desaparece.
No olvides el principio. Nunca subestimes el poder de una semilla.

Max Lucado - Gracia Para El Momento

jueves, junio 08, 2006

La Firma De Dios

"Antes que te formase en el vientre de tu madre te conocí".
Jeremías 1:5















Con Dios en tu mundo, no eres un accidente ni un incidente; eres un regalo al mundo, una obra de arte divina con la firma de Dios.
Uno de los regalos más finos que he recibido es una pelota de fútbol firmada por treinta jugadores de fútbol profesionales. No hay nada excepcional en esta pelota. Pude haberla adquirido en una tienda de descuento de artículos deportivos. Lo que le da la originalidad son las firmas.
Lo mismo ocurre con nosotros. En el esquema de la naturaleza el homo sapiens no es nada excepcional. No somos las únicas criaturas con carne, pelo, sangre y corazón. Lo que nos hace especial no es solamente nuestro cuerpo, sino la firma de Dios en nuestra vida. Somos sus obras de arte. Estamos creados a su imagen para hacer buenas obras. Somos de valor, no a causa de lo que hacemos, sino de quien somos.

Max Lucado - Gracia Para El Momento

miércoles, junio 07, 2006

Dios Te Conoce Por Nombre

"En las palmas de las manos te tengo esculpida".
Isaías 49:16















Qué pensamiento, ¿no? Tu nombre en la mano de Dios. Tu nombre en los labios de Dios. Quizás has visto tu nombre en algunos sitios especiales. En un premio o diploma. Pero pensar que tu nombre está en la mano de Dios y en los labios de Dios...Dios mío, ¿será posible?
Posiblemente nunca has visto que honren tu nombre. Y no puedes recordar si alguna vez escuchaste que lo mencionaran con delicadeza. Si es así, puede ser que te resulte más difícil creer que Dios conoce tu nombre.
Pero sí lo conoce. Lo tiene escrito en su mano. Lo pronuncia su boca. Lo susurran sus labios. Tu nombre.

Max Lucado - Gracia Para El Momento

Dios Te Llevará Al Hogar

"Las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas".
2da Corintios 4:18

Para algunos la jornada ha sido larga. Muy larga y tormentosa. De ningún modo deseo minimizar las dificultades por las que has tenido que atravesar en tu trayecto. Algunos han llevado cargas que pocos podríamos alguna vez llevar. Les han dicho el último adios a compañeros de toda una vida. Los han despojado de los sueños de toda una vida. Han sido provistos de cuerpos que no pueden sostener su espíritu. Tienen cónyuges que no toleran su fe. Tienen cuentas que sobrepasan la capacidad de pago y retos que están más allá de sus fuerzas.
Están agotados.
Se les hace muy difícil divisar la Ciudad en medio de las tormentas. Les tienta el deseo de detenerse a la vera del camino y salir. Desean continuar, pero hay días en que el camino parece interminable...
Permítanme alentarlos...Dios nunca dijo que el camino sería fácil, pero sí que l
a llegada valdría la pena.

Max Lucado - Gracia Para El Momento